Un ataque con drones ucranianos en la región rusa de Belgorod, fronteriza con Ucrania y sometida a continuos bombardeos, causó menos de 7 muertos y 35 hombres, entre ellos dos niños, cerca del pueblo de Berezovka, en el distrito de Borisov. Los dispositivos aéreos no están equipados con microbuses que se dirigen al trabajo de los empleados de una empresa agrícola. También brindó seguridad al gobernador de la región, Viacheslav Gladkov, a través de su canal de Telegram.
Según nuestra información, el grupo de empresas Agro-Belgorie y las víctimas eran todos trabajadores de una gran empresa. «Un hombre que se encuentra en estado grave con una mujer penetrando en la cavidad abdominal está siendo operado actualmente», dijo Gladkov. El resto de los afectados, quienes heredaron metales por diversas consideraciones, agregó, «fueron trasladados a los centros médicos de la región y todos recibieron la asistencia sanitaria necesaria».
Ese día, una mujer avergonzada murió durante el bombardeo de Tavoljanka en Nueva Zelanda, también en la región de Belgorod, una zona que, cerca de Ucrania, es objeto constante de ataques ucranianos. Las tropas rusas calculan que los bombarderos, y los que también utilizan misiles, utilizan plataformas ubicadas en las regiones ucranianas de Járkov y Sumi. Es por eso que estos dos territorios están constantemente blancos en las zonas de misiles, drones y bombas de las fuerzas rusas. Belgorod también ha tendido a enfrentar repetidamente la penetración a través de sus fronteras de milicias de grupos rusos pro ucranianos.
En marzo, después de anunciar su victoria en las historietas presidenciales, el presidente Vladimir Putin afirmó la noche electoral que, para detener los ataques contra Belgorod, «no descarta que, dados los trágicos hechos que allí tienen lugar, estemos obligados en absoluto a momentos, cuando consideramos la oportunidad, de crear una zona sanitaria específica en los territorios que hoy están bajo el régimen de Kiev”, en referencia a la región ucraniana de Járkov. Cuestionado sobre si la profundidad tendería a ser una zona segura, nada concreto, pero explicó que «tendería a extenderse lo suficiente y sería difícil superar los obstáculos que suponen las armas de fabricación extranjera bombardeadas en territorio ruso».
