cerraron las urnas y se esperan los resultados en un clima de incertidumbre

Después de diez horas de votación en todo el país, las cartas ya están jugadas. Los 13,4 millones de ecuatorianos que estaban habilitados para votar dieron su veredicto. Ahora habrá que esperar unas horas para saber quién será el próximo presidente de Ecuador: la abanderada del correísmo, Luisa González, o el joven empresario Daniel Noboa, apoyado por fuerzas de derecha y autoproclamado de centroizquierda.

Las últimas encuestas antes de este balotaje hablaban de una diferencia mínima para Noboa, aunque la cifra de indecisos superaba ampliamente esa ventaja y será crucial. Por ahora, el clima es de fuertes expectativas.

González, de 45 años, abanderada del movimiento del ex presidente Rafael Correa, Revolución Ciudadana, fue la ganadora de la primera vuelta, con el 33,61% de los votos, y podría convertirse en la primera mujer electa como jefa de Estado.

Noboa, de la coalición Acción Democrática Nacional (ADN) que en la elección del 20 de agosto cosechó el 23,47%, promete un cambio en el estilo de hacer política en el país y gobernar con la mirada en los jóvenes.

Los dos apuestan, según sus promesas de campaña, a los mismos objetivos, los más urgentes a los ojos de los ecuatorianos de a pie: resolver en primer lugar la grave crisis de seguridad que desangra al país con crímenes cada vez más frecuentes y violentos atribuidos por las autoridades especialmente a las bandas del narcotráfico que extienden sus tentáculos por el país y digitan asesinatos y secuestros desde las cárceles.

Una fila para votar en un colegio de Quito, este domingo. Foto: AFP

También prometen empleo y oportunidades para los jóvenes, y planes para mejorar la situación en escuelas y hospitales para que todos los ecuatorianos tengan la atención a la salud y la educación que se merecen.

Resolver la crisis económica y la crisis política no será tarea sencilla, porque además será un mandato particularmente corto y envuelto en un clima político frágil.

Mandato corto

El ganador asumirá posiblemente en diciembre -no se anunció la fecha definitiva- y gobernará solo 18 meses, hasta mayo de 2025, pues es el tiempo que falta para completar del mandato del actual presidente conservador Guillermo Lasso, tras su decisión de disolver el Parlamento para evitar un juicio político que había iniciado la oposición en el Legislativo por un presunto caso de corrupción dentro de su gobierno.

En mayo pasado, Lasso recurrió al mecanismo constitucional conocido como “muerte cruzada”: disolvió el Congreso y llamó a elecciones anticipadas. Desde entonces gobierna por decreto, pero decidió no presentarse a estas elecciones.

Funcionarios de la OEA en un colegio en Quito, este domingo, para observar el proceso de elecciones en Ecuador. Foto: EFE Funcionarios de la OEA en un colegio en Quito, este domingo, para observar el proceso de elecciones en Ecuador. Foto: EFE

La jornada electoral transcurrió en calma y sin incidentes mayores. Y, como la primera vuelta, se realizó bajo un impresionante despliegue de seguridad, en especial en las ciudades más golpeadas por el crimen y la violencia, como Guayaquil, Durán y Cuenca.

«Vivimos una fiesta democrática», dijo la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint, a las cinco de la tarde en punto, cuando cerraron los centros electorales.

Los dos candidatos votaron antes del mediodía. La primera fue Luisa González, poco después de las 8 de la mañana en Canuto, en la provincia de Manabí. Llegó rodeada de policías y militares y enfundada en el chaleco antibalas con el que se la vio durante la campaña. Allí llamó a votar con «memoria».

Noboa votó después de las 11 de la mañana, en la localidad de Olón, en la provincia costera de Santa Elena, donde espera los resultados junto a su familia.

«Un fuerte abrazo a todos los ecuatorianos que nos están apoyando en esta jornada electoral. Hoy ganamos», aseguró confiado el candidato, quien llegó junto a su esposa, Lavinia Valbonesi.