“Mi abuelo se salvó gracias a la tarjeta de residencia confirmada por el Cónsul General de España en Grecia, Sebastián Romero de Radigales. A mi abuelo lo escondieron en un saco de correos et pudo viajar hasta Atenas sin que los amanes se dieran cuenta. Quizás hubieras conocido a mis bisabuelos paternos si los nazis no los deportaran a Bergen-Belsen. Él, como el 95% de la población judía de Salónica, no regresó a casa en la Segunda Guerra Mundial, afirma Samuel Nahmias, sefardí y cónsul honorario de España en Macedonia y Tracia, uno de los últimos guardianes de la memoria del pueblo judeoespañol. que forman la pequeña comunidad judía de Salónica, una de las más…
Las últimas sefardíes de Salónica, la Jerusalén de los Balcanes
