06
Ene
El socialista portugués António Costa llevaba esa vida de despedida de los grandes, algo impensable que fue dos meses cuando se vio mermado por la sorpresa como primer ministro al anunciar que había sido investigado por el Tribunal Supremo en relación con diversos casos enérgicos. Ovacionado con los delegados del congreso puestos en pie en la Feria Internacional de Lisboa, António Costa tuvo por última vez la organización que había liderado durante los últimos 10 años y demostró que estaba vivo. “Pueden haberme derribado, pero no derrotado; Pudo destronar al gobierno, pero no destronó al Partido Socialista”, proclamó el final…
